
Por Laura Macías
En el mundo empresarial los regalos son una práctica común, generalizada y habitual. Pero hay que tener cierto cuidado con lo que se regala, a quien y en que momento. Una mala interpretación puede dar a lugar a consecuencias negativas, todo lo contrario a lo que se pretendía conseguir con esta acción.
A la hora de elegir un regalo de empresa hay que tener en cuenta varios puntos importantes:
1. A quien va dirigido el regalo: a una persona, a un colectivo o a varias personas de distintos departamentos …
2. De parte de quien. Si se regala a título personal, en nombre o representación de una empresa
3. El motivo. Se regala por una fiesta determinada (Navidad o Año Nuevo), se regala con motivo de un éxito o logro conseguido (firma de un contrato, un acuerdo, una fusión o una venta)
4. Presupuesto. Con cuanto dinero o presupuesto cuenta para los regalos.
Una vez que tenga una serie de puntos perfectamente claros, entonces es el momento de elegir el regalo.
Dependiendo del cargo de la persona a la que se regala, se hace una lista con una serie de posibles regalos. No se regala lo mismo a un ejecutivo de la compañía que a una secretaria o un empleado de un departamento.
Recuerde que los regalos de empresa no deben ser personales ni de un valor desorbitado. Los mejores son los regalos prácticos (un reloj para el despacho, un maletín o portafolios o un bolígrafo). O los regalos útiles y de consumo, cada vez más utilizados, como unas botellas de vino o una cesta de productos alimenticios.
Un detalle puede ser enviar unas entradas para un espectáculo…
Para que el regalo cumpla su función: hay que regalar a la persona adecuada, en el momento adecuado, el regalo adecuado.

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