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Por Eduardo Torreblanca

Corre México riesgo de que el presupuesto históricamente alto para construir infraestructura se subejerza o lo que es peor todavía: no sirva para fortalecer a NUESTRA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCION.

En las razones de esto se encuentra una falta de coordinación entre entidades públicas y el miedo que ocasiona a funcionarios creer que con la firma autorizando un ejercicio presupuestal firmen también su futura aprehensión y encarcelamiento.

Desde luego que también influye esa perniciosa actitud de dar la obra a quien la promete construir más barato, en lugar de concederla a quien es mexicano.

Durante el primer trimestre del año el Gobierno Federal autorizó recursos para crear infraestructura por 80 mil millones de pesos. Se concursaron 59 mil mdp y en obra se ejerció 51 mdp.

Segundo trimestre se autorizan 136 mil millones de pesos, 30 por ciento más que durante el periodo anterior, pero de concursar 119 mil mdp solo acabaron en obra 85 mil mdp.

A ese ritmo, los 320 mil millones de pesos o los vamos a subejercer, o los vamos a ejercer como las compras de pánico.

La falta de coordinación interinstitucional y otros factores más, ponen en jaque a ese histórico presupuesto.

Ciertamente el presupuesto no se divide en su ejercicio trimestralmente como usted puede partir un pastel. Por lo general se ejerce a partir del segundo trimestre con más celeridad y en el último ya con cierta desesperación.

Pero cuando se tiene un pastel de 320 mil millones de pesos, más valdría que nos aplicáramos a la hora de hacer en tiempo y forma las rebanadas porque en juego no solo está el cumplimiento del orden presupuestal, la creación de empleos, la reactivación de las economías regionales y el incremento de la competitividad nacional.

También está en juego la suerte de las empresas que participan en esta industria, en la industria de la construcción.

Tan solo en la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción están registradas 8 mil empresas de las cuales el 90 por ciento son Pymes. En México, según estimaciones de dicha Cámara, presidida por HUMBERTO ARMENTA GONZALEZ, serán aproximadamente 20 mil las empresas vinculadas con la construcción.

Pero no todas están invitadas a la cena. El Gobierno Federal, en su intento de sacar provecho a ese jugoso e histórico presupuesto parece más inclinado a conceder contratos a quien esté más dispuesto a hacer las obras baratas que a aprovechar el recurso destinado a la construcción de infraestructura para “jalar a la industria mexicana” y convertir a las grandes constructoras nacionales en competidores globales.

Como en los años ochenta lo hizo España.

España tuvo al ingreso a la CCE, la Comunidad Económica Europea y los países ricos de la Comunidad, para propiciar que España y Grecia incorporaran sus estándares en infraestructura determinaron conceder un importante recurso a esas naciones para que “se pusiera al corriente” en la materia.

Para que tenga una idea. España, en aquel entonces, tenía el menor número de kilómetros de carretera por habitante de la Comunidad.

Se aplicaron para construcción de infraestructura 20 mil millones de Euros, equivalentes, pesos más pesos menos, a los 320 mil millones de pesos de que presumiblemente dispondremos en México este año.

¿Qué hizo España?

Destinó el dinero con el propósito de privilegiar a las empresas españolas de la construcción.
Y España, de no tener empresa destacada alguna en el renglón, paso a ser hoy un país en el que tiene 4 empresas entre las 5 principales constructoras del mundo y a 7 dentro de la lista de las primeras once.

Las medias se hicieron grandes competidores globales y las pequeñas se hicieron medianas y las chicas pequeñas. Hoy España tiene el segundo sitio en la lista de las europeas con mayores carreteras per capita.

Parece que esa experiencia no se va a replicar en México.

No. En México ejercemos el presupuesto bajo olvidando la máxima que nos alerta que lo barato puede salir caro. Nos vamos por el precio aunque quien construya lo haga por primera vez o no garantice eficiencia en su obra.

Los mexicanos, quedamos tras porque los extranjeros quedan mano.

Entre las propuestas que la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción para no desaprovechar el contexto histórico se encuentra la creación de un padrón de contratistas con cinco rubros (salud financiera de la empresa, historial de cumplimiento, calificación según especialidad, adopción de prácticas de responsabilidad social, y contenido nacional del capital social en donde las compañías con mayor capital nacional serían mejor calificadas para participar en los concursos del sector público).

Y otra propuesta interesante es dar una respuesta inmediata a acciones que propicien una mayor coordinación inter institucional e incluso como responder a las trabas legales para agilizar la asignación de obra. Pero de ello escribiremos en otra ocasión.

Por el momento basta con afirmar que pudieramos no aprovechar al máximo los 320 mil mdp. *** etorreblanca3@hotmail.com

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