
Por Adrián Ruíz de Chávez
En los últimos años hemos escuchado muchas malas noticias, tendencias que amenazan con oscurecer nuestro porvenir. Tambores de Apocalipsis o las 7 plagas.
Problemas severos con los precios de los alimentos a nivel mundial; incremento brutal en los precios del petróleo, incluso analistas que empiezan a hablar del colapso de la Civilización del Petróleo; todos los problemas vinculados con el cambio climático; la polarización de la generación de la riqueza, que genera pocos ricos muy ricos por un lado, y muchos pobres muy pobres, por otro; relativismo moral – o las perspectivas de una sociedad sumamente cínica; narcotráfico; depresión y neurosis o anorexia y bulimia.
Ciertamente, parece que nos toca vivir un cambio de época, como de hecho han ocurrido ya muchas veces antes en la historia de la humanidad. En el siglo V se acabó el Imperio Romano; en el año 1,000 pensaban que se iba a acabar el mundo; en el siglo XII hubo una peste terrible y entonces incurable; hambrunas recurrentes aquí y allá casi en todos los siglos; y en el siglo XX, dos guerras mundiales, amenaza nuclear.
Lo interesante de esto es que cada vez, los seres humanos, a base de inteligencia y voluntad, en el esfuerzo de hacernos una vida buena y virtuosa, hemos ido superando los distintos retos que se nos presentan como viandantes en la Tierra, uno a uno.
Los tiempos de retos, son tiempos propicios para la innovación, y en el sentido más propio del término, para la acción empresarial. Joseph Schumpeter, sostenía que el progreso, que el avance social se con lo que él llamó “un proceso continuo de destrucción creativa”: Cuando algo dejaba de funcionar, venían siempre los innovadores y emprendedores con nuevas alternativas y mejores propuestas.
Y las personas se organizaban para resolver los problemas y superar los retos: Con liderazgo planteaban una visión de futuro, una situación deseable; con liderazgo organizaban a otros y los unían para gestionar proyectos complejos; con liderazgo convencían a otros para reunir capital; con imaginación y análisis encontraban nuevos métodos para X, Y y Z.
Ante las pruebas de la historia, innovar y emprender: ¿Con qué innovaciones empresariales podremos resolver la crisis alimentaria o la crisis energética o la crisis ecológica? Ya por lo pronto se habla de los negocios verdes, y de nuevos desarrollos para el uso de medios de transporte sin gasolina; hay arquitectos que diseñan edificios ecológicos que tratan y reciclan el agua, o diseñan los baños para consumir la mitad del vital líquido y se alimentan de energía solar para ahorrar gas y electricidad.
En todo esto hay desde luego mucho espacio para las pymes y un nuevo llamado para los emprendedores.
El clásico y yo diría que inmortal Peter F. Drucker escribión que la empresa de negocios “es la máquina más poderosa para propulsar el mejoramiento humano y la justicia social”. Y citando al escritor Johnatan Swift (célebre autor de Los Viajes de Guliver) señalaba: “Quienquiera que haga crecer dos hojas de hierba donde antes crecía una, vale más a los ojos de la humanidad que cualquier filósofo especulativo”.

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